
Derrotar a la infertilidad hoy es posible. Aunque una de cada cinco parejas en edad reproductiva padece algún tipo de infertilidad, la ciencia no se ha quedado quieta. Así a veces, una vez agotadas otras instancias, en algunos casos debemos recurrir a las técnicas de fertilización asistida. Estas “asisten” o “ayudan” a que se produzca la unión entre óvulo y espermatozoide, que de otra forma no podría llevarse a cabo. Hasta hace 25 años, la única opción era la resignación o la adopción. Pero, en 1978 nació en Inglaterra, Louise Brown, la primera bebé de “probeta”, después fueron cientos de miles mas, hasta convertirse en un procedimiento de rutina. Estos métodos que colaboran con la naturaleza tienen distintas indicaciones como; las obstrucciones tubarias, la endometriosis avanzada, las secuelas de las enfermedades inflamatorias pelvianas, la esterilidad sin causa aparente y muchas de las causas donde están alterados los espermatozoides Tradicionalmente las dividimos en técnicas de baja y alta complejidad. Entre las primeras, se encuentran las inseminaciones intrauterinas, que consisten en colocar el semen previamente acondicionado, dentro del útero de la mujer, en el momento en que está ovulando. Es un procedimiento rápido, sencillo e indoloro.
Los métodos de alta complejidad incluyen fundamentalmente a la fertilización In Vitro (FIV) y a la ultima y mas revolucionaria de estas técnicas, la Inyección Intracitoplasmatica de Espermatozoides (ICSI), en la que se inyecta un espermatozoide dentro de cada ovulo, luego se forma un embrión y lo transferimos al útero esperando su evolución como un bebé.
Los métodos de alta complejidad incluyen fundamentalmente a la fertilización In Vitro (FIV) y a la ultima y mas revolucionaria de estas técnicas, la Inyección Intracitoplasmatica de Espermatozoides (ICSI), en la que se inyecta un espermatozoide dentro de cada ovulo, luego se forma un embrión y lo transferimos al útero esperando su evolución como un bebé.